Pessoas

Las tormentas

Ayuda a la mujer – 21735

La contempló solitaria en la cima de aquella colina, le pareció que estaba encantada, como sacada de una película de terror. Pero las películas que tenía en mente no eran tan crueles ni terroríficas como la experiencia que estaban viviendo. Ella le miró con una mezcla entre emoción y sorpresa. En la mente las palabras de Sara justo después de que el rehén del helicóptero yaciera con la cabeza destrozada y las manos amarradas a la espalda, bajo la cristalera de madera del salón. Una carretera pequeña y bien cuidada se apartaba de una salida de la autovía de circunvalación y se adentraba, tras un puesto de control con guardas de seguridad, en una amplia porción de campo, justo a los pies de la cordillera. Jardines, parques, campos de golf, bosques, mucha arboleda.

Mucho más que documentos.

La casa ya apuntaba maneras. Dicen que fueron varios pero yo sólo estela uno que duró mucho tiempo. Espero no sea tarde para relataros lo que aquella tarde me aconteció. Os cuento. Me preguntaba una y otra vez y no le veía opción al evento. Ahora que lo pienso, a mí se me ocurrió. Esto si que es tirar piedras sobre tu propio tejado. Como mi accésit.

¿ QUIEN NOS VISITA ?

Meteme bien la lengua cerda, tragate mis jugos puta. A su lado Alex se morreava con Laura desnudandose mutuamente por lo que no tarde en ver el pollon que se gasta Alex bien duro y las tetorras y el coño de Laura. Esta se lo cogio diciendo: Coño que buena porra tienes cabron. Alex: si no esta mal son trinta y uno de largo y veinticuatro de circunferencia. A excepcion de Lidia y esa guarrona de Andrea, casi nada quiere una cosa asi en el culo. Laura: pues hoy estas de suerte tio ya que ami tambien me cave y me encantara tenerla dentro. Alex: la tendras te lo aseguro pero antes chupame un algo los huevos y el culo.

Esposas y cuernos

Su aspecto tampoco lo acompañaba mucho, age extremadamente gordo y mórbido, que lo obligaban a siempre vestir camisetas deportivas de talla extra grande, con zapatillas deportivas, y pantalones de mezclilla todavía grandes para su porte como todo un rapero, un poco bajo de estatura 1,55 mts. En la comunidad y de entre todos sus primos era el menos popular, ya que a pesar de su edad levante aun no terminaba sus estudios secundarios. En el tiempo en que el gordito Edgar ya era todo un jovenzuelo e hiso la primera grial fue esta atractiva joven de entonces 18 años quien quiso ser su madrina. Incluso en una de las tantas ocasiones en las que se quedaba a dormir en la apartamento de sus tíos, el muchacho se despertó a media noche con esa sed que te seca la garganta y te fuerza a ir a la cocina por un vaso cheat agua, pues resulta que regresando a su habitación, escucho unos ruidos extraños que venían de la habitación conjugal, curioso, medio caliente y lleno de intriga se acercó a la batiente que estaba cerrada y se puso a escuchar lo que debía estar sucediendo al interior, los sonidos y crujidos que hacia la cama evidenciaban que sus tíos estaban en lo suyo, los sonidos de cuerpos que se sobaban y resortes que subían y bajaban continuaban en forma enloquecedora. Mientras aquel matrimonio seguía en su faena al interior de la apartamento matrimonial el joven escucho la berrido de su tío como empezaba a decir: -Me corro Pauli…, me corroooo, te voy a llenar de lecheee!!! Pues bien, resulta que ese fecha su tía había ido a verlo a él porque tenía fama de ser muy bueno con las computadoras y ella tenía problemas con su laptop personal, y por consiguiente quería que alguien le ayudara y quien mejor que una persona de confianza como su sobrino. De inmediato Edgar volteo a ver a su ñaño y con cara de incrédulo le contesto: -No digas pendejadas imbécil, alone que la droguemos y nos la cojamos… y tal vez ni así.

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Denial llevo mala vida, no me puedo quejar, aunque en ocasiones echo en falta la gran ciudad en la que nací y viví veintiséis abriles —debemos ser menos de quince mil habitantes— pero me gusta la género, las gozo como un enano, paseando, andando, corriendo por el monte —disputo algunas carreras que se hacen por la zona y hasta he ganadería un par de ellas— y de eso por aquí hay como para aburrir. Primavera, verano y comienzos del otoño son las épocas en las que suceden un montón de tormentas. A comienzos de la primavera, en una de las salidas al jungla que organizamos un grupo de amistades, nos sorprendió, casi en cuestión de minutos, una gran tormenta mientras íbamos andando subiendo por un camino forestal muy empinado, lejos de cualquier refugio, así que el salvaje aguacero que comenzó a caer en mitad de los ruidos de los truenos y el formidable aparato eléctrico nos obligaron a desperdigarnos a las diez personas que íbamos juntos, tratando de protegernos en cualquier pequeña cueva o amazacotado follaje que pudiéramos encontrar. Entre las ruinas de tres paredes, la parte de techumbre que se mantenía sujeta y tres capas de agua anudadas, conseguimos ponernos a salvo del licor y el viento, manteniéndonos suficientemente secos y calientes a pesar de denial poder sentarnos en el mojado piso y tener que contentarnos con apoyarnos en las paredes.