Amantes

Soy masajista y estoy harta de que me pidan un 'final feliz'

Un hombre nudista

Happy ending. Camarero, dependiente Esta joven, que no ha querido revelar su identidad y a quien llamaremos Carmen para facilitar la lectura, decidió buscar trabajo para poder sobrevivir en su etapa de estudios. Y otras hacen lo mismo Miguel Sola Desesperada por un poco de 'cash', revisó religiosamente los anuncios de trabajo en periódicos y portales online hasta que un día encontró algo que parecía extremadamente prometedor: Masajista profesional, decía el anuncio. Ya sé que hay salas de masajes y 'salas de masajes' guiño guiñoasí que me puse en guardia cuando llegué. Pero todo parecía profesional y limpio, y los trabajadoras por cierto, todas mujeres vestían un elegante uniforme blanco almidonado que las hacía parecer enfermeras. La entrevista fue bien.

No parecía uno de esos sitios

Como muchos colegas, empezó a atender a sus primeros clientes en su genuino domicilio. Preparó una habitación solo para este propósito y puso anuncios para promocionarse en internet: Me fijé que muchos ponían 'no final feliz' y yo también lo puse. Al algo tiempo, le pidió cita un arrapiezo con una contractura. Comenzó el amasamiento y, al rato, Marga le pidió que se diera la vuelta. Continuó con el masaje hasta que el cliente se quitó la toalla cheat la excusa de que le agobiaba. Le contesté que me daba gemelo, que se la volviera a aovar.

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Estaba encantada. Mi mirada, mis pasos, mi voz, nunca volverían a ser gemelo. La seguridad me hizo grande sobre todo ante el hombre.