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Qué fantasías sexuales tienen los hombres en la cabeza. 35 se confiesan

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Una pregunta para la que casi todo el mundo tiene una respuesta basada en sus experiencias y las de su entorno. Ahora, la que la ciencia ha podido finalmente responder a la gran cuestión después de que un grupo de investigadores de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, haya decidido dedicar sus esfuerzos a sacarnos de dudas presentando Benefit or burden? La atracción en la amistad entre sexos, un título bastante elocuente. Esto, muy especialmente en el caso de los hombres, les lleva a malinterpretar las señales. Ya durante la fase de estudio se tuvieron en cuenta distintos factores como la manera en la que se conocieron, el tiempo que llevan como amigos, la frecuencia y el grado de interacción o las experiencias emocionales compartidas por ambos.

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Las tres primeras fueron divertidas, conseguir reunir a amigos del cumpleañero de todas sus etapas de su vida daba lugar a reencuentros emotivos, noches de historias y recuerdos de otras épocas. Fue en el mes de julio, cuando me llamo la mujer de Pedro para invitarme a la carnival de su marido. Como no podía ser de otra manera, le agradecí la invitación y confirme mi auditorio, aunque el plan no me emocionaba nada, si los cumpleaños ya me estaban aburriendo, este rodeado de matrimonios, se me antojaba que sería un tostón. Como pudimos, empezamos a integrarnos en aquel ambiente compuesto principalmente por amigos de pachangas, padres y madres de compañeros de colegio de sus hijos, trabajo y urbanización. En la terraza me encontré a Pedro, el homenajeado, me acerque para felicitarle personalmente. Después de las manidas frases de felicitación, me presento a la galán con la que estaba hablando, al parecer, sus hijos habían estudiado en el mismo centro escolar, y de aquellos días de esperas en la puerta del colegio, surgió una profunda amistad que les llevo a adquirir un adosado en la misma colonia. Gustavo y Alba, que así se llamaban, encajaban perfectamente en aquel grupo. El era el gerente de una empresa local y ella abogada cheat su propio despacho, pequeño pero al que no le faltaba trabajo.

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En la imagen, Jean Aurel besa los pies de Catherine Deneuve. La banda sonora la firma Serge Gainsgsbourg y el vestuario es de Emanuel Ungaro. Casi todos conocemos la escena de American beauty en la que una joven Mena Suvari yace desnuda en una bañera cubierta de petalos de rosas rojas. Y la conocemos aun sin haber visto la película. Las fantasías son ideas o imaginaciones que ponen en juego nuestra creatividad venéreo. Hemos de valorar si la fantasía o el sueño erótico pueden molestar o dañar a nuestra pareja o a la relación. Esta nos permite escapar de la realidad, cumplir ciertos deseos en nuestra mente. Simplemente estamos hablando de imaginación.

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Nosotros somos un matrimonio normal de 42 y 39 años, y aunque parezca un contrasentido a la vista de lo que voy a relatar, chapados a la antigua y tímidos. Ella, siempre acomplejada de caderas algo anchas, ni me escuchaba, y decía que eran tonterías mías. En fin, para no alargarme, que ji, ji, ji, que no, que no puede anatomía, y lo que empezó siendo un comentario por mi parte, para alegrar a mi esposa, resultó ser realidad. Empecé a notar miradas de ambición hacia mi esposa, en Pepe, el cual a pesar de guardar un respeto absoluto por ella, no podía disimular alguna que otra mirada a su trasero o escote, llegando aquello al punto, que hasta mi madama, siempre ajena a estas cosas todavía lo notó. Aquello me excitaba, acullá de molestarme, y por las noches empecé a jugar, fingiendo que me trataba de Pepe, mientras hacia el amor con ella. Nuestra vida, venéreo, mejoró muchísimo, simplemente con estos juegos, de tal forma que me armé de valor y me atreví a ofrecerle a mi mujer la expectación de pasar efectivamente de la fantasía a realidad. Pareció entenderlo e aun admitió que le daba morbo aquello, pero se negó en redondo, ya que afirmaba que se moriría de vergüenza, hacer el amor con un hombre y verlo todos los días en el ascensor de la apartamento, o peor aun, mirar a su esposa a la cara. Aquello supuso un triunfo a medias, ya que por lo menos reconoció que realmente le daba morbo hacer el amor con otro hombre, aunque comprendía sus reparos, ya que como he antedicho antes, somos mas bien chapados a la antigua.